EL TRIGO Peligro, peligro

El trigo es el cereal más popular del mundo, fue la cuna de civilizaciones, la planta del reino vegetal más solar, alimento primordial de la humanidad. Actualmente se ha convertido, explica William Davis en Wheat Belly, en el más mortífero alimento para el metabolismo humano. Jordi Ortega publica este interesante texto en "La Vanguardia" digital. No se lo pierdan.

Anualmente se producen 700 millones de toneladas de trigo en el mundo. Los investigadores están descubriendo que la aglutinina del trigo moderno es muy diferente de la aglutinina de las cepas antiguas. “Cuando usted come trigo, quiere más trigo y de hecho quiere más de todo lo demás… supone ingerir 400 calorías más por día, eso equivalente a unos 20 kilos por año, un potencial aumento de peso aplastante, que se acumula inexorablemente, pese a los esfuerzos de las personas por hacer ejercicio y por reducir otros alimentos”. William Davis relaciona el trigo moderno con diabetes, alergias, intolerancias alimentarias, inflamaciones intestinales, disbiosis, celiaquía, cáncer de colon, dislipemias, etc. “Debido a las propiedades únicas de la amilopectina A dos rebanadas de pan integral aumentan más los niveles de azúcar en sangre que dos barras de caramelo, debido al alto índice glucémico del trigo que se cultiva hoy en día… De este modo, estamos desarrollando una peligrosa resistencia a la insulina y, por ende, la diabetes está adquiriendo características de pandemia”. (ver referencia).

“ESPERO QUE FUNCIONE”
La industria alimentaria confunde los cereales con carbohidratos. Equivale a despojar al trigo de sus aspectos cualitativos, para fijarse es sus aspectos cuantitativos: su esqueleto molecular convertible en azúcares refinados. La química molecular reducido el trigo en un  mineral inerte. Autoriza a la biotecnología modificar la estructura de los alimentos para mejorar ese esqueleto molecular de carbohidratos (estructura de carbonos, hidrogeno y oxigeno). En nutrición la industria el concepto cualitativo del alimento desaparece en favor de cuantitativo; una industria alimentaria que produce alimentos inertes, las calorías están vacías de contenido vital. No está en las moléculas los principios formadores de los cereales, hoy es posible objetivar aspectos cualitativos en los laboratorios mediante la cristalizaciones sensibles. Una técnica que desde 2011 las viñas de Recadero viene aplicando en sus vinos.
“Si Nietszche dijo en el siglo XIX “Dios ha muerto” nosotros los hombres modernos, laicos y en nombre de la Ciencia todopoderosa”, señala Juan Camilo Botero,  autor de Medicina para la salud y el conocimiento de sí mismo, “podemos proclamar a voz viva “el cereal es un cadáver”. El auge de patologías comunes, anteriormente señaladas, son resultado de esta alteración realizada desde la arrogancia de la biotecnología, física atómica o medicina molecular. “Es muy importante para nuestra época comprender que el alimento no son exclusivamente las calorías, ni tan solo las sustancias químicas presentes en ellos”.
¿Qué le sucedió al trigo? En 1975 el gluten de trigo fue sometido a una hibridación con el fin de mejorar su tenor proteico. Los aminoácidos que entran en la estructura molecular desequilibran el orden y balance que existe en el trigo natural. A partir de fina de los 60, señala William Davis, a raíz de los avances genéticos el trigo se vuelve perjudicial para la salud. “La proteína gliadina actúa como un opiáceo, estimulando el apetito… incluso los productos del 100% de trigo integral se basan en cepas modernas de trigo creados por la irradiación de las semillas y de los embriones del trigo con productos químicos, rayos gamma y rayos X de alta dosis para inducir mutaciones“. No es un transgénico (OGM). Se considera el trigo mutado una “variedad convencional” que evita miles de millones que cuesta los controles de seguridad alimenticia.

GUERRA FRÍA
Quienes anteayer propagan que “vivimos por encima de nuestras posibilidades económicas“, hoy desempolvan el relato de que “vivimos por encima de los límites planetarios“. Suena bien. Podría ser una coartada para hacer aceptable hacer más laxas las regulaciones normativas -meras adaptaciones a la innovación biotecnológica. Es fácil descalificar de “optimista e ingenuos” a los “ecologistas” apelando a cierto realismo: proteger el planeta y alimentar, a su vez, a 8.000 millones de personas. James Lovelock apuesta, no sólo por el cultivo de alimentos transgénicos, defiende abandonar la agricultura, que amenaza la Tierra, impulsar una industria que produzca alimentos sintéticos, lo macabro es que sobre sustancias extraídas de las centrales de energía convencional.
¿Se puede calificar la “sustitución de energías fósiles por energías renovables” de ingenuo o engañoso y defender producir alimentos sintéticos a partir los que expulsan las chimeneas de centrales de carbón? ¿Se abandona la agricultura por emitir 600 millones de toneladas de CO2 y no se apuesta por energías las renovables?
Hermann Fischer en Stoff-Wechsel plantea una reconversión solar de la industria química. Desplazar la petroquímica sustituida por la fitoquímica. Las largas cadenas de combustibles fósiles llegará al colapso en cuanto la industria química vea las oportunidades de una economía circular basada en el hidrogeno obtenido a partir de la energía renovables.

PELIGRO MAYOR
Johannes Rau planteó el problema con una cita de Hölderlin: “Dónde se está acercando la salvación, el peligro es cada vez mayor”. Hoy, por las fuerza de los hechos, sin debate democrático, se impone otro “desarraigo” del hombre, con enormes consecuencias éticas, políticas y jurídicas.
Jürgen Habermas denuncia que “no faltan especulaciones temerarias. Un puñado de intelectuales completamente alucinados que intentan leer el futuro en los posos del café del posthumanismo”. El posthumanismo, en nombre de “mejorar la humanidad” gracias a la antropotecnología, arremete contra las supuestas paredes de la “hipermoral”. En palabras de Jürgen Habermas, “las fantasías nietzscheanas de los que se hacen valer a sí mismos, que ven en la “lucha entre los pequeños y grandes educadores del hombre” el “conflicto fundamental de cualquier futuro”… que significa la indisponibilidad de los fundamentos genéticos de nuestra existencia corpórea para la guía de la propia vida y para nuestra autocomprensión como seres morales” (ver referencia).
La alimentación es lo que nos mantiene vinculados a la naturaleza y el cosmos. El conflicto no es entre la ética y la ciencia cuando tiene efectos sobre nuestra salud. La autonomía de la investigación científica está amparada en la constitución, pero también lo están, para Jürgen Habermas, la inviolabilidad de la dignidad humana; el artículo 1.1 de la Constitución: “indisponibilidad de la vida humana”; el artículo 2.2 “protección a la vida”. La consciencia anda un par de siglos detrás del desarrollo técnico.

CONTRADICCIONES
La ciencia elimina las nuevas contradicciones que encuentra en su camino, haciendo soportable lo aparentemente contradictorio. La medicina molecular es una expresión de ese desarrollo unilateral del conocimiento, objetivado por artilugios que prescinde de la subjetividad humana, podemos hacer diagnósticos y tratamiento basados en protocolos y conocimiento estadístico. Tendrá efectos en la comprensión de la salud y el tratamiento de la enfermedad. La industria sanitaria se dota de una política sanitaria que antepone la seguridad en detrimento de la libertad bajo la excusa de un cálculo de rendimientos económicos. Se empieza a cuestionar ciertas prácticas que atentan contra la dignidad. (ver referencia). 
La técnica “Clearfield” patentada por BASF consiste en someter la semilla de trigo a todo tipo de rayos gama, rayos X, químio… para su mutación genética. La planta que sobrevive al tratamiento con pesticidas son las que, al azar, se han hecho resistentes. ¿Y quién nos las comemos, somos resistentes a dichas semillas mutadas y pesticidas? Hemos mostrado lo riesgos irreversible provocados al cereal más solar. Aún BASF hace propaganda que puede ahorrar miles de millones al evitar pasar las pruebas de seguridad, etiquetado, etc., que pasa un transgénico. ¿Alguien asegura los costes de daños irreversibles? (ver referencia).  
Si la era atómica descansa en la ciencia atómica, la era genética descansa en la biotecnologia, medicina molecular, etc, donde el hombre queda privado de todo suelo y fundamento donde pueda echar arraigo. ¿Dónde habita el hombre? “Se muestra sí una situación del hombre moderno extremadamente rara …vamos dando tumbos como sordos y ciego: la existencia del principio grandemente poderoso del fundamento que hay que emplazar está privando al hombre de arraigo. Podemos decir también: cuanto más decididamente se organiza la cacería encaminada a la domesticación de gigantescas energías, … tanto más indigente llega a ser la capacidad del hombre para edificar y habitar en el ámbito de los conforme a esencia” -señala Martin Heidegger.

ANTROPOTECNIA
Frente al ecologismo ingenuo, optimista y reformista, James Lovelock pide una gran transformación ecológica. Sin duda no contribuiría a nuestra alegría de vivir. El viaje propuesto nos lleva, embarcados en la antropotécnia a: alimentos sintéticos, fusión nuclear, etc. Está en las antípodas de esa ecología social, las tan traída y llevada “sostenibilidad” que, sin perjuicios, pretender restaurar la armonía del hombre y la naturaleza: apuesta por la buena vida. Es la figura del buen jardinero que conoce y respeta los ritmos de la naturaleza y el cosmos. Un ecologismo en nuestro propio beneficio, comer sano por nuestro propio bien, no por el bien de la naturaleza o generaciones futuras. La buena vida parece que necesita imponerse cuando los efectos sobre la salud, traídos por la eugenesia, biotecnologia y antropotecnología, hace estragos. ¿Mientras abrazamos esa ecología indiferente hacia los intereses humanos?
Daniel Cohen propone el dilema de felicidad o homo economicus. Anuncia un adiós a esa teoría de juego que había reducido, durante la guerra fría, el hombre a un puñado de genes egoístas. La prosperidad y el bonheure es lo que no se enseña en los master de administración de empresas.
La tarea del siglo XXI será recobrar los ritmos de la naturaleza. La biotecnología podrá llenar los estómagos con material inerte, pero no podrá resolver resolver el problema más importante para la humanidad: invertir la tendencia de un alma desnutrida, fatigada, cansada, sin voluntad, una tarea para la cual se requiere recuperar las fuerzas vitales de los alimentos.

Jordi Ortega