AGRICULTURA TRASGÉNICA

El desarrollo de enfermedades, la desaparición de insectos, la toxicidad de nuestras aguas y tierras, la deforestación, la contribución al cambio climático… 

Hay demasiadas consecuencias negativas tras el uso de la agricultura industrial y los transgénicos. 

Dicho esto, ¿sabías que España es el país de Europa en el que más cultivos de este tipo se siembran? 

El 90% de las plantas silvestres y un tercio de nuestros alimentos dependen de la polinización, pero un 20% de las abejas ha desaparecido en Europa. 

¿El responsable? 

La agricultura industrial, cuyos plaguicidas está diezmando la población de abejas.


© Sven Torfinn / Greenpeace. Comparativa de maíz cultivado con fertilizantes estándar y abono orgánico.

Pero ese es solo uno de los problemas de la agricultura industrial. 

Este tipo de agricultura es un modelo:

  • Destructivo, que consume muchas cantidades de agua y petróleo.
  • Asociado a la deforestación de ecosistemas.
  • Aplica productos químicos (fertilizantes y plaguicidas) que provocan emisiones de gases de efecto invernadero como N20 (óxido nitroso), lo que supone la mayor contribución agraria al cambio climático.
  • Perjudica a los pequeños agricultores y productores y concentra el control de la agricultura en pocas manos.


Los trasgenicos forman parte de este modelo de agricultura industrial. 

También se les conoce como Organismos Modificados Genéticamente (OMG), y son seres vivos nuevos, que no existían antes en la naturaleza, y que han sido creados en el laboratorio manipulando sus genes. 

Cada vez más datos científicos confirman los riesgos que suponen para la salud y el medio ambiente.

España es el único país de la UE que apuesta por estos cultivos y más del 67% de los ensayos experimentales se realizan en nuestros campos. 

La propia administración se muestra opaca en las cifras de cultivo transgénico: el Gobierno y la industria dicen que hay 136.962 ha. de maíz procedente de la ingeniería genética en España, los datos de gobiernos autonómicos reducen esa cifra a 70.000 ha.

Hay quienes justifican todo esto en aras de “acabar con el hambre” en el planeta, pero la realidad es que los cultivos modificados genéticamente no alimentan al mundo: el 99% de los agricultores no los cultivan, y el 97% de la superficie agrícola mundial sigue libre de ellos.

© Andri Tambunan / Greenpeace. Cultivo ecológico de lechugas. Los fertilizantes también son ecológicos, como la lombriz.

¿Que soluciones hay?

La respuesta es la agricultura ecológica. 

Es decir, un modelo basado en una gestión sana de los recursos locales que beneficie a productores y consumidores. 

Alrededor de todo el mundo existen explotaciones agrícolas de agricultura ecológica que demuestran cada día que pueden proveer suficiente alimento, aumentar la seguridad alimentaria y generar mejor calidad de vida a agricultores y consumidores.

Además, existen biotecnologías alternativas a los transgénicos, más baratas y seguras, como es la Selección Asistida por Marcadores (SAM). 

Greenpeace no se opone a la biotecnología, ni a las aplicaciones de las tecnologías del ADN recombinante, si se realizan en ambientes confinados y con fines de investigación médica. 

Al contrario que la ingeniería genética, la SAM no implica la transferencia de secuencias genéticas aisladas, sino que da herramientas para seleccionar de manera dirigida.

¿Quién puede hacer el cambio?

  • Los gobiernos, estableciendo normas que garanticen una agricultura sana para las personas y el medioambiente.
  • El sector agrícola, apostando por las técnicas y métodos de agricultura ecológica.
  • Y tú, apoyando la agricultura ecológica a través de tus compras.


¿Qué está haciendo Greenpeace?

En Greenpeace trabajamos para conseguir una agricultura sana como es la ecológica. 

Por ello estamos exigiendo al Gobierno español que:

  • Impida la liberación comercial al medioambiente de OMG.
  • Paralice la importación de OMG.
  • Elabore normas sobre la coexistencia de los cultivos modificados genéticamente con los convencionales y los ecológicos.
  • Establezca un sistema de evaluación de riesgos ambientales, sanitarios, económicos y sociales.
  • Garantice la trazabilidad y el etiquetado.
  • Prohíba todos los plaguicidas perjudiciales para abejas y otros polinizadores y adopte planes de acción para salvar a las abejas.

¿Qué puedes hacer tú?

  • ¡Tú puedes contribuir a fomentar la agricultura ecológica! Ahora que ya conoces el problema, actúa: compra productos locales, de temporada y ecológicos. De ese modo ayudarás al planeta y protegerás tu salud.

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