COSAS QUE DAN QUE PENSAR



¿No se siente extrañado, como yo, al comprobar que...

...la lista de medicamentos con efectos secundarios peligrosos, y a veces mortales, no para de aumentar?

Fue el caso del conocido antiinflamatorio Vioxx (que se retiró a toda prisa del mercado tras causar en todo el mundo unas 30.000 muertes y problemas cardiacos), de Avandia (un antidiabético también retirado de las farmacias tras demostrarse que aumentaba el riesgo cardiovascular de los pacientes que lo tomaban) o el Myolastan, de uso frecuente en el tratamiento de contracturas y afecciones traumatológicas. 

Actualmente, cientos de medicamentos de uso común ampliamente recetados se encuentran sometidos a una estricta vigilancia. 

...las enfermedades crónicas (diabetes, artrosis, hepatitis, herpes, depresión...) siguen avanzando sin que la medicina moderna sea capaz de detener su progresión?

Todo lo que se les ofrece a los enfermos son tratamientos "de por vida", sin que puedan contar con una esperanza real de que su enfermedad pueda remitir. 

...las enfermedades modernas se están disparando sin que se hayan entendido aún los motivos?

Cáncer, alzhéimer, párkinson, alergias alimentarias, infecciones virales, fibromialgia... desde hace diez años no se han alcanzado los objetivos previstos en estas áreas a pesar de que se gastan millones de euros en investigación. 


...los hospitales son verdaderos focos de microbios?

Es más fácil caer enfermo en un hospital que en ninguna otra parte, ya que por allí pululan las bacterias que son capaces de resistir a los antibióticos. 

Cerca de 300.000 personas contraen cada año sólo en España una infección nosocomial (que son las que se contraen en un centro de salud) y de ellas casi 6.000 fallecen. 

Es decir, que entran en un hospital para aliviar una enfermedad y, en vez de ello, se ven atacadas por microorganismos... ¡y mueren! Y no hay constancia de que haya ninguna mejora. 

...que los médicos apenas tienen tiempo de escuchar a sus pacientes?

La cantidad de pacientes es tan alta que apenas pueden dedicar a cada uno de ellos el tiempo necesario. Uno a veces siente al entrar en la consulta que el contador está en marcha, como en un taxi. 



El fracaso de la medicina moderna es un hecho patente y, de escándalo en escándalo, llegará un día en que explote. 

No es de extrañar que cada vez haya más pacientes que busquen soluciones alternativas para curarse.

¿Hay que aceptar que cientos de miles de personas vaguen de especialista en especialista, de análisis en análisis, sin llegar a encontrar nunca una solución?



Porque no se habla claro
  • describir con palabras sencillas las enfermedades, sus causas y sus síntomas. Eliminar de nuestros textos el incomprensible lenguaje científico.
  • recomendar remedios naturales, con suficientes detalles para puedan cuidar de su salud de forma natural. Y con indicaciones claras para que consulte a su médico cuando sea necesario que así sea. 
  • dar la palabra a los médicos y terapeutas que se han atrevido a salirse del camino ortodoxo que se les quiere imponer.
  • denunciar los desmedidos intereses del lobby farmacéutico y las maniobras y argucias que lleva a cabo para vender cada vez más medicamentos, cada vez más caros.
  • alertar acerca de los efectos nocivos de un montón de productos de consumo habitual (desodorantes, cosméticos, platos preparados, productos lácteos, azúcar y edulcorantes sintéticos...). 


Considero que la medicina natural es capaz de curar multitud de dolencias, casi siempre igual de bien o mejor que la medicina convencional.

Mucha gente me dice que tendríamos que ser más prudentes y abstenernos de publicar consejos tan específicos, pues piensan que esta actitud puede ocasionarnos más de un dolor de cabeza. 

Y es que al lobby farmacéutico no le gusta que haya factores que alteren el sistema...

Pero si ser prudente significa privar a las personas de información valiosa para su salud... ¡me niego a ser prudente! 

Porque considero una obligación personal poner al alcance de la gente consejos definitivos para su salud; mucho más sencillos, respetuosos con el organismo y asequibles que atiborrarse de medicamentos a las primeras de cambio. 

Y defender públicamente el derecho de los enfermos a poder elegir libremente las terapias que crean más convenientes. 

Por ejemplo:

  • ¿Tiene usted colesterol? Hoy se prescriben con mucha frecuencia estatinas para evitar que aparezca una enfermedad cardiaca. El único problema es que las estatinas destruyen los músculos (por un proceso llamado rabdomiolisis)... ¡y el corazón es un músculo! ¿Alguien puede entender semejante incongruencia? 
  • Hace años que se sabe que algunos tratamientos hormonales de los que se recetan a las mujeres menopáusicas pueden causar problemas de salud tan serios como cáncer de mama, de ovarios, ictus y embolias. Sin embargo, sigue siendo el tratamiento hormonal estándar en Estados Unidos y continúan utilizándose en España y otras partes del mundo. ¿Es tolerable que esto ocurra?
  • Cada vez más médicos e investigadores reconocen que existe un vínculo entre la vacuna contra la hepatitis B y diferentes enfermedades como la esclerosis múltiple, la fibromialgia o la miofascitis por macrófagos. En nuestro país se pone sistemáticamente la vacuna contra la hepatitis B a todos los recién nacidos. ¡Qué inconsciencia! 
  • Los antidepresivos, como el Prozac y similares, están bajo sospecha de encontrarse en el origen de multitud de trastornos psíquicos en los pacientes que los consumen: incitación al suicidio, agresividad, trastornos de la personalidad... ¡Pero se siguen prescribiendo a diestro y siniestro! 

Al mismo tiempo, se prohíbe usar hipérico (también llamado Hierba de San Juan, que crece en cualquier jardín). 

Se alerta contra la efedra, la consuelda, el alcanfor, la levadura de arroz rojo y contra muchas otras plantas medicinales al menor atisbo de sospecha.

Dos balanzas, dos varas de medir... ¡Ya basta!